lunes, 27 de marzo de 2017

Monkey bread

No sabéis las ganas que tenía de hacer esta receta!!!!!!!!!!!!!!!!!


He estado practicando bastante hasta dar con la receta que a mi me parecía perfecta y lo mas tradicional posible, la masa es del blog de las tres hermanas mas molonas de la red "Lost in cupcakes" y lo podéis ver AQUI, desde que lo publicaron hace dos años está en mi lista de pendientes y por lo que he podido ver es totalmente tradicional, yo he adaptado el reboce a mi gusto. Monkey Bread... Vaya nombre tan original y divertido verdad? "pan de mono"... La verdad es que ya simplemente el nombre a mi me da buen rollo


Es uno de los dulces más típicos para el desayuno en norteamérica, el cual se disfruta caliente, recién sacado del horno y se come con las manos, cogiendo cada una de las bolas de las que está formado.
Es una receta sumamente popular en estados unidos y muy querida por ellos, aunque curiosamente desconocida fuera de sus fronteras. 


Se empieza a popularizar en los años 50 a través de las revistas femeninas y de cocina de las mujeres norteamericas, llegando a convertirse en uno de los panes dulces más populares, y permaneciendo en el tiempo dicho hecho.


Hay muchas versiones del mismo que podemos encontrar tanto en libros de cocina, como periódicos, revistas, etc, incluso muchos famosos amantes de la cocina, tienen su propia variante del mismo.  Se dice que en más de una celebración en la Casa Blanca ha estado presente, en fin, cómo podéis ver es muy apreciado, y no me extraña, porque es uno de los panes dulces más ricos que  he probado. 

Es típico prepararlo en un molde de rosca bundt, aunque claro está que se puede adaptar a los gustos de cada cual, incluso hacer versiones individuales del mismo o tipo muffins.

Sobre el nombre Monkey Bread (pan de mono), algo que suele extrañar bastante, no se sabe con exactitud cómo nació y por qué, aunque muchos dicen que es por el parecido del mismo con el fruto del árbol africano Baobab, que cuando se abre posee pequeñas bolas harinosas parecidas al pastel, otras que es por la forma en que se come, con las manos, como lo hacen los monos.  También lo encontraréis en muchos recetarios como bubble loaf (rodaja burbuja), bubble bread (pan burbuja), golden crow (corona dorada), pinch-me cake (pastel pellízcame) o African coffee cake. 


Aunque se trate de un dulce relativamente joven, sus antepasados cuentan ya con varios siglos de historia a sus espaldas. Algunos historiadores en el ámbito de la gastronomía cuentan que las primeras recetas en forma de panecillo dulce a base de mantequilla y canela se remontan a las ancestrales cocinas de Oriente Medio. Tanto aquellas recetas como las especias empleadas para su elaboración, llegaron a Europa en la Edad Media de la mano de cruzados, viajeros, mercaderes y exploradores. La composición y elaboración de estos panecillos fueron variando en función de las culturas culinarias que las adoptaban, pero el concepto permaneció inmutable. El German kuchen, la French galette, los Pennsylvania Dutch sticky buns y el monkey bread todos son descendientes de aquellas antiguas recetas. Muchos son los que coinciden en que el actual monkey bread fue el resultado del trabajo conjunto de la actriz de cine mudo ZaSu Pitts (también afamada cocinera y autora de libros de cocina) y de su vecina, Ann King, allá por los años 1940. Supuestamente, ambas mujeres llegaron a este pintoresco nombre a raíz de los niños del vecindario, que eran como “pequeños monos metomentodo que no podían apartar sus manos del pan recién sacado el horno”.


Un par de anécdotas: Cindy Crawford preparó su propia receta familiar en el programa de TV “Good Morning America” durante las Navidades de 1999. Incluso Nancy Reagan solía servir Monkey Bread en la Casa Blanca durante las vacaciones; su receta acabó siendo publicada en 1985 en el American Cancer Society Cookbook. 

Aunque la base sea común a todas las recetas, las variaciones son innumerables. No se trata de una receta fácil de encontrar en establecimientos o restaurantes, sino que tiene un carácter más bien doméstico. Muchos hogares estadounidenses hacen gala de su propia versión de monkey bread: con frutos secos, pasas, arándanos, salsa de caramelo, chips de chocolate… incluso hay versiones saladas! 


Ingredientes: 

para un molde de bundt grande

Para la masa

300 ml de leche entera templada
25 gr de levadura fresca de panadero
500 gr de harina común
70 gr de azúcar
1/2 cucharadita de sal
60 gr de mantequilla derretida
1 huevo L

Para la cobertura de azúcar

350 gr de azúcar moreno
2 cucharaditas de canela molida
100 gr de mantequilla derretida


Preparación:

Templar la leche en el micro, con 20 segundos creo que será suficiente. Añadimos la levadura y removemos para que se disuelva. Añadimos una cucharadita del azúcar, volvemos a remover y dejamos 15 minutos para que empiece a funcionar.

En un bowl grande (yo en el de la KA), mezclamos la harina, el azúcar y la sal. Añadir la leche con la levadura disuelta y el huevo e integramos con ayuda de una cuchara. Añadir la mantequilla y mezclar, hasta que tengamos una masa compacta. Ponemos el gancho amasador en nuestra máquina y amasamos a velocidad media durante 5 minutos.

Una vez que tengamos una masa elástica, la reagrupamos haciendo una bola, engrasamos un poco el bowl pintándolo con aceite, volvemos a meter la masa ahí, la tapamos con papel film y dejamos que repose una hora a temperatura ambiente

Engrasamos el molde que vayamos a utilizar con spray de fácil desmoldado.


Para preparar la cobertura mezclar en un plato hondo el azúcar con la canela con ayuda de una cucharita. En un bowl pequeño poner la mantequilla fundida.

Cuando tengamos la masa reposada, pasamos nuestra masa a la mesa de trasbajo y la desgasificamos. Con ayuda de una plancha cortante la dividiremos en dos partes iguales. Hacer un rollo delgado con cada una de las mitades y dividirlas en aproximadamente 30 porciones iguales. De esta forma tendremos 60 porciones aproximadamente en total (al dividir la masa es más fácil trabajar con ella y hacer porciones iguales) Haremos bolas con los trocitos de masa, no hace falta que sean perfectas, y las vamos reservando. Cuando las tengamos todas listas, mojaremos las bolas de una en una en la mantequilla derretida y las pasaremos al plato de azúcar de canela, rebozándolas bien. Las colocamos directamente en el molde, sin orden que seguir, solamente tapando los huecos e intentando mantener el mismo nivel por todos los lados. Cuando tengamos todas las bolas en el molde, taparlo bien con plástico de cocina y dejarlo reposar a temperatura ambiente durante 20 minutos.


Precalentar el horno a 180 ºC. Quitar el plástico de cocina y meter el molde en el horno durante 30-35 minutos

Sacarlo del horno y dejarlo reposar 10 minutos en el molde. Pasado este tiempo desmoldar sobre un plato y servir.

Y a comer calentito que es lo suyo.

Si os sobra podéis guardarlo en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 24 horas y calentarlo un poco en el horno antes de servir... En el horno si, es la mejor forma de hacerlo en vez de en el micro


Ya os he dicho antes que en cada casa tienen su receta... Yo lo he probado con salsa de caramelo por encima y está genial... Con salsa de chocolate estilo sirope por encima está brutal... Y me queda pendiente el añadir algún topping entre las distintas bolitas de masa... He visto recetas que le ponen chips de chocolate (que luego si lo bañas con a salsa de caramelo debe ser la combinación perfecta) o trozos de nueces (con lo que me gustan madre....)


Lo cierto es que es una receta increíble. La masa es tipo brioche pero con mucha menos mantequilla, y el azúcar de canela se carameliza en el horno empapando el pan en una salsa de caramelo por todas partes. Con lo que es empezar a comer y no parar.

A qué sabe? Creo que lo mas cercano que se podría decir es “cinnamon rolls”, o rollos de canela, pues sí, es algo así … pero en una presentación totalmente diferente y atractiva…

El cake stand es de Westwing, el paño y el cazo con asa son de Green Gate, el baked twin es de Dulces ilusiones, las hueveras y la bandeja de pizarra son de Casa, la jarra es de Kilner, la jarra-florero es de María Lunarillos, las cucharas medidoras son de Tiger y el bote es de Tape Pink

Besotes divertidos a rabiar


jueves, 23 de marzo de 2017

Trufas S´Mores

Hoy vuelve a tocar S´Mores!!!!!!!!!!!!!!!!!


Veamos.... Que llevamos hasta ahora.... Tenemos la tarta S´Mores que podéis ver AQUI (por favor, obviar las fotos), tenemos los cupcakes S´Mores que podéis ver AQUI (por favor, también obviar las fotos), el helado S´Mores que podéis ver AQUI, el Bundt Cake S´Mores que podéis ver AQUI, y la skillet de S´more que podéis ver AQUI... Y ha llegado el momento de las trufas!!!!!!!!!!! y os avanzo que tengo mas cosas en mente eh?


Y el 20 de marzo ha llegado la primavera!!!!!!!!!!!!! así que hoy he querido hacer un shot compartido en protagonismo entre las trufas y las flores de cerezo... Como me gustan!!!!!!!!!!!!! ambas cosas eh? pero hay que reconocer que cuando llega esta época, andar por el monte con todos los árboles en flor, con ese aroma mágico y delicioso que desprenden... es lo mas!!!!!!!!!!!!!!!!!!, aunque ahora estemos con aviso de nieve y eso... Estas cositas de la primavera


Es difícil decir con exactitud de donde vienen las trufas de chocolate debido a que muchos países se adjudican este descubrimiento. Pero parece ser que la verdad en se encuentra en pleno corazón de la Saboya, en su capital. 

La creación de esta golosina se otorga a Louis Dufour pastelero de Chambéry. El 28 de diciembre de 1895 el señor Dufour se dio cuenta que su almacén se había quedado vacío de provisiones y que no iba a poder surtir a sus clientes. Se rehusó a pedir ayuda a otros pasteleros de la región, por lo que tuvo que imaginar una solución. 


Decidió entonces fabricar él mismo un producto digno de la calidad de su boutique pero que fuera de fabricación rápida. Primero removió la crema, luego añadió cacao, vainilla y en un instante la mezcla estaba hecha... Con mucho cuidado formó pequeñas bolitas que mojó en una cobertura para después hacerlas rodar en el polvo de cacao. Así nació la primera trufa, una pequeña creación saboyana que fue la última inspiración de este genial pastelero.


Al contrario de lo que se suele pensar, la trufa de chocolate comenzó a denominarse así a raíz de la Trufa Negra. Conocedor del manjar negro, la Tuber Melanosporum, Louis Dufour optó por dar el aspecto irregular, negro y rugoso de ésta a uno de sus más delicados chocolates. No sólo eso, sino que además, pretendiendo simular la tierra de la que se extrae la tuber, espolvoreó cacao en polvo sobre su creación. Y ¡voilá! así fue su resultado, eso sí, con un sabor bien distinto a la Tuber Melanosporum.


La receta que os doy son para 12 trufas de 20-25 gr. cada una

Ingredientes:

100 gr. de nata líquida
150 gr. de chocolate postres
150 gr. de chocolate con leche
12 mini marshmallows
10 galletas saladas




Preparación:

Calentar la nata en un cazo pequeño hasta que rompa el hervor.

Apartamos del fuego y añadimos los dos tipos de chocolate, tapamos, y dejamos pasar unos 5 minutos.

Removemos para que se integre bien todo. En el caso de que veamos que el chocolate no se acaba de derretir, llevamos un poco mas al fuego hasta que lo consigamos, sin parar de mover no vaya a ser que se queme.

Poner la masa en un bowl y llevar al frigorífico para que solidifique, yo lo dejé toda la noche. Puedes acortar este paso metiéndolas en el congelador.


Picar las galletas saladas, bien con la turmix, o bien metiéndolas en una bolsa y golpeándolas con un rodillo. Poner estas migas en un bowl.

Con una cuchara pillar porciones de masa de unos 20 gr., poner una mini nube en el centro y darle forma de bola con las manos, dejando la nube en el centro. Este proceso tiene que ser rápido porque veréis que el chocolate se funde rápidamente en contacto con nuestras manos por el calor corporal.

Pasamos la bola por el bowl de las migas de galleta salada y la hacemos rodar bien para que se impregne bien y toda la parte exterior sea un buena capa de galleta.


A mi personalmente no me gusta el alcohol, pero para mucha gente, las trufas no son trufas sin ese toque, así que podéis añadir a la masa unos 50 gr. de coñac y ya... Todo vale!!!!!!!!! a mi es que a parte de que no me gusta, como los s´mores no llevan ese ingrediente pues... Por eso lo he suprimido... Pero lo entiendo perfectamente... Ya sabéis que para mi un brownie sin nueces no es un brownie... Cada uno con sus manía verdad?


El resultado es realmente cremoso, creo que se aprecia bien en las fotos. Además, cuando la gente mordió se sorprendió mucho por el interior... Claro... No te lo esperas... Y la nube se conserva perfectamente al estar totalmente sellada.

Congelan sin ningún tipo de problema

Los bowls de cristal, el bowl de cerámica, el plato y las hueveras son de Casa, la jarra es de Mason Cash, la copita es de Green Gate y las cucharas son de Krasilnikoff

Besines que siguen maquinando.


lunes, 20 de marzo de 2017

Bundt Cake de lentejas y frambuesa

Que orgullosa estoy de mi


Estoy a tope con mi propósito de este año reposteril... terminar con todas los ingredientes específicos que tengo por los armarios rondando y utilizar esos moldes y utensilios que llevan pillando polvo desde vete a saber cuanto. Y así ha sido como ha llegado esta receta.


Tengo en casa un par de bolsas de ESTE icing sugar con sabor, uno de frambuesa y otro de caramelo salado. 

El icing sugar con sabores naturales de Sugar and Crumbs, es perfecto para buttercreams, merengues, dulces de azúcar, macarons, pasteles de queso...

Mantiene el color blanco del azúcar (que es genial, porque si utilizas pastas Home Chef se tiñe si o si, me explico, si tu quieres hacer un frosting con sabor a frambuesa, pero de color verde para Halloween, es un poco complicado con la pasta de fruta, porque lo tiñe de rosa... Con este azúcar, le da todo el sabor, pero no tiñe nada, asçi que luego le puedes dar el color que tu quieras). 


Muy fácil de usar con solo sustituir la cantidad de azúcar de tus recetas por Icing Sugar con sabor. También es perfecta para espolvorear sobre bizcochos, galletas, cupcakes, muffins, etc. Si solo deseas un toque de sabor, se puede diluir con Icing Sugar sin sabor (utilizando mitad y mitad, por ejemplo).

Presentado en una práctica bolsa de almacenamiento con cierre zip, ideal para mantener fresco el icing sugar. 


Ya había utilizado el de caramelo salado para ESTA tarta de Halloween, así que sabía perfectamente como funcionaba y el resultado que daba, con lo que me decidí a utilizar el de frambuesa pero, en vez de en frosting, utilizarlo en masa, y así ver como reacciona en distintas situaciones, y de verdad que no puedo estar mas encantada con el resultado.


Para colmo he aprovechado y he estrenado ESTE fantástico y monérrimo molde de mini tartas de Nordic Ware que tenía por estrenar!!!!!!!!!!!.... Lo sé, lo sé, no tengo perdón de Dios, pero lo importante es que estoy poniendo remedio ahora no?. Y para seguir practicando, he decidido hacer mi propia versión del bizcocho de lentejas que os mostré AQUI


Ingredientes:

200 gr. de lentejas cocidas, escurridas
4 cucharadas de leche (sin lactosa si lo necesitáis)
150 gr. de icing sugar sabor frambuesa
150 gr. de harina
4 huevos
85 ml. de aceite de girasol
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pizca de sal
12 frambuesas


Preparación:

Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo sin ventilador.

Engrasamos un molde Bundt Cake de 6 tazas con spray de fácil desmoldado. Reservamos.

Tamizamos la harina junto con la levadura. Reservamos.

Lavamos las lentejas cocidas con agua abundante. Le añadimos la leche y las trituramos hasta hacerlas puré con la turmix. Reservamos.

Batimos los huevos junto con el azúcar a velocidad alta hasta conseguir que blanqueen. Añadimos el aceite y batimos de nuevo hasta mezclarlo bien.


Incorporamos el puré de lentejas, y mezclamos bien.

Añadimos los ingredientes secos tamizados y la sal, y removemos bien con una espátula, suavemente y con movimientos envolventes, sin batir, hasta que conseguir una masa lisa, sin grumos.

Vertemos la masa en el molde, colocando dos frambuesas en el centro de cada cavidad y horneamos durante unos 25-30 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo en el centro del bizcocho, salga limpio.

Cuando esté hecho, sacamos del horno y dejamos atemperar unos 15-20 minutos en el molde. Luego desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.


Por la forma que tienen estos moldes a mi se me ocurrió poner una frambuesa justo en el centro para que al partirla se viera perfectamente... He de reconocer que se me vino a la mente demasiado tarde y las puse al final... No las introduje demasiado en la mesa así que no se me quedaron exactamente como yo quería, sino mas bien, superficiales por la base


Para la próxima vez lo haré echando 1/3 de la masa, coloco una frambuesa, luego otro tercio de masa, otra frambuesa al centro y lo cubro con el último tercio de masa. Pero es importante intertar dejarlas centradas en el medio, que no toquen el borde, para que así el dibujo de la tartita no se pierda.... Y no se muestre pista alguna de lo que te vas a encontrar en el interior al morder... Yo es que soy muy de sorpresas.


Otra cosa que tenéis que tener en cuenta y que yo me he percatado desde que llevo practicando con este tipo de bizcocho es que envejece muy mal... Flipando estáis verdad?... Me explico... Que yo hay BC que los conservo en una lata durante una semana y, aunque jamás están como el primer día, están muy esponjosos, jugosos y ricos hasta una semana después... Estos no, a partir del segundo o tercer día la textura empieza a variar y tiende a ser gomosa... Me imagino que será el efecto de las lentejas


El resultado utilizando este azúcar es una maravilla. Como véis, no se tiñe la masa, con lo que cuando la gente lo muerde y le sabe a frambuesa no se lo esperan y alucinan... Yo sustituí todo el azúcar de la receta original por este azúcar y el sabor es perfecto, no queda demasiado dulce para nada. 

La bandejita es de Muy mucho por muy poco, los bowls son de Casa, las cucharitas y la jarra son de Green Gate y el infusor es de Mi casa.

Besos orgullosos y satisfechos


jueves, 16 de marzo de 2017

Whoopie Pies de Violeta rellenos de queso crema y dulce de leche

Este es el típico post que sin ayuda de mis amigas no habría visto la luz


Todo empezó de la mano de mi amiga Isabel del blog "Obsesión Cupcake". Un día quedamos a desayunar y me trajo un bote de violeta en pasta, me dijo que ella había realizado una receta con ella y que le había gustado pero que es un sabor muy potente y que a ella no le gustaba tanto este sabor como para gastar el bote entero


Además, como sabréis, estos botes cunden mucho ya que la cantidad que hay que echar no es demasiada porque tiene el sabor muy potente... si además es un sabor muy especial, dulce y que no es mucho santo de nuestra devoción... Pues se nos junta todo. La verdad es que me encantó la iniciatiba de Isa, me vi muy reflejada en ella.


Lo primero porque aunque es un sabor que sabes que está en la cuerda floja y que no sabes si te va a gustar o no, eso no supone problema y te lanzas a por lo que haga falta para probar. Y cuando al final ya has probado y se ha cumplido tu teoría, en este mundo no se tira nada, así que mejor compartir y que se aproveche el producto que no que termine en el cubo de la basura


Por supuesto que me pareció una oportunidad genial y aproveché para sacar mi molde de Whoopie Pies que, si no recuerdo mal, lleva en el armario pillando polvo desde diciembre de 2012... Ya me vale eh?. Como podéis ver estoy a tope con mi propósito del 2017 de dar salida a los ingredientes sin utilizar de los armarios y darles una nueva vida a los moldes y utensilios que están muertos del asco en los armarios.


Como ya me advirtió Isa que el sabor era bastante potente, y, a mi personalmente, las violetas no es un caramelo que me guste demasiado porque me empalagan, pues tomé la decisión de rellenarlos con dulce de leche para añadir algo que me pirra a la ecuación, y con queso crema puro para rebajar el dulzor... La combinación ha resultado realmente exitosa.


Y pasado el control de calidad y tasting, llegamos a la parte de las fotos. Muy cerca de mi trabajo tengo una frutería que tiene mucha solera y es muy conocida en Madrid porque se denomina "la frutería de la reina", la razón es muy clara, la Reina Sofía solía ir allí a comprar la fruta. De vez en cuando paso y me doy algún caprichazo, y ya había visto que tenían flores comestibles en su haber.


Pues se me ocurrió utilizar estas flores para la sesión de fotos de estas maravillas, sé que son pensamientos y no violetas, pero por lo menos en el color se parecen, son comestibles, y me gustaba jugar con eso en la sesión. El tema está en que justamente todo esto vino hace un par de semana cuando estuve con la infección pulmonar y la faringolaringitis aguda y no podía hablar porque no me salia la voz, así que tuve que ir acompañada por una compi de trabajo.


Justamente cuando llegamos... No había!!!!!!!!!! pero me dijeron que podía llamar al dueño, que llegaba mas tarde, y ver si las iba a traer para el día siguiente. Como os podréis imaginar yo no era capaz de realizar esa fácil y sencilla acción, así que mi pobre Ana se quedó encargada de llamar a las 18:30 y realizar el encargo de las mismas... Las consiguió y me mandó un whatsapp para confirmarme.

Por eso digo que si no llega a ser por mis amigas Isa y Ana, hoy no tendríamos esta receta aquí.


Y sin mas dilación, vamos ya con la receta que me enrollo como las persianas:

Ingredientes:

Whoopies

175 gr de harina
45 ml de aceite de girasol
2 huevos talla L
100 gr de azúcar
una pizca de sal
1/2 cucharadita de canela
60 gr de queso philadelphia
2 cucharaditas de violeta en pasta
unas gotas de colorante morado

Relleno

8 cucharaditas de dulce de leche
150 gr de queso philadelphia


Precalentamos el horno a 180 grados.

Engrasamos nuestro molde con spray de fácil desmoldado.

Sacamos el queso philadelphia de la nevera.

Tamizamos la harina junto con el bicarbonato y la sal. Reservar

En el bowl de nuestra batidora echamos el azúcar y el aceite y batimos a media potencia hasta que espume y blanquee. Agregamos los huevos uno a uno, sin agregar el siguiente hasta que el anterior esté bien integrado en la masa.

Echamos la mitad de la harina y batimos hasta que se incorpore bien.

Añadimos el queso philadelphia y la pasta de violetas (con respecto a la pasta, os digo lo de siempre, esto va en gustos, así que ir poco a poco... Agregar mas siemrpe se puedo, quitar no, hay que empezar de nuevo... Echar una cucharadita y probar... Que os apetece darle mas sabor, echar otra... Y así hasta llegar a vuestro gusto). Mezclamos hasta integrar.

Añadimos el resto de la harina e incorporamos.

Si queremos darle mas color (porque aunque la pasta de violeta le aporta color, no es muy pronunciado), añadimos el colorante, como os he explicado con la pasta, poco a poco, y mezclamos hasta que el color sea uniforme.


Echamos la masa en nuestro molde no llenándolo mas de la mitad, para que no nos hagan mucha barriguita.

Horneamos durante 12 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo éste salga limpio.

Sacamos del horno y los dejamos reposar 10 minutos en el molde y luego desmoldamos y pasamos a una rejilla

Mientras se enfría lo que hacemos es preparar el relleno. 

Ponemos el dulce de leche en un bowl y le damos un poco de calor en el micro, como 30 segundos, solamente para hacerlo mas manejable.

Ponemos el queso philadelphia en un bowl y con unas varillas lo batimos para hacerlo también mas manejable. Lo introducimos en una manga pastelera y lo dejamos con una boquilla ancha. 

Una vez que nuestros bizcochos estén fríos, seleccionamos los mas planos como bases y el resto como tapas. Ponemos la base en nuestra fuente y le echamos un cordón exterior de queso philadelphia todo al rededor, rellenamos con una cucharadita de dulce de leche y ponemos la tapa... Listo!!!!!!!!!!!!!!!!


Como ración quizá sea algo demasiado, para gente no tan dulcera como yo, porque vamos... Es que me comí un par de una tacada sin decir esta boca es mía... Claro... Un bocadito para que en la sesión se vea el corte... Anda pues mira que bueno que esta, le voy a dar otro... Y cuando te quieres dar cuenta...

Lo que si que es real es que tiene un equilibrio perfecto, dulzor justo... Y lo que nunca falla es la textura esponjosa de los whoppies.

La servilleta y la huevera son de Green Gate, la fuente es de Tevas Y Co, los platos son de Casa, la botellita es de María Lunarillos, la cucharita es de Sabre, el bowl es de Le cruset, las pajitas son de Tape Pink, la cuchara de madera es de TyG y la cuchara medidora es de Café y te.

Besos floridos de unas grandes amistades.