martes, 28 de noviembre de 2017

Galett de manzana, dulce de leche y nueces pecanas

Ya os había avisado que tenía otra galett en el horno


Y que esta vez quería hacer algo que tuviera algo mas que fruta, ya que creo que hay ingredientes que combinan a la perfección y hacen mas grande el resultado final. Es cierto que quizá no sea tan sano y healthy... Pero la vida está para darse caprichos!!!!!!!!!!!!

Y he de decir que esta receta ha sido un cúmulo de casualidades!!!!!!!!!


Resulta que yo quería hacer una de manzana, porque creo que encaja de maravilla con la canela y que es uno de los sabores mas otoñales que hay. La primera casualidad es que en el pueblo de mi chico tienen unos campos y en uno de ellos tienen manzanos, y le llamó su tía para que fuera a recoger parte de la cosecha. Así que las manzanas ya las tenía y no podían ser mas frescas


Tenía por casa un bote de leche condensada que había comprado de La Lechera para probar, y en ese reto que tengo con mi compi blogger Cuca de sacar de los armarios todo lo que tengamos pendiente por utilizar, me pareció una gran idea de mezclarlo con lo anteriormente dicho y así darle un toque mas especial, además, añadirle unas nueces pecanas porque me encantan.

Justo al día siguiente, mi amiga Eva del blog "Con aroma de Vainilla" saca una receta de una galette de manzana con caramelo salado y crocanti de almendra!!!!!!!!! Pensé... Esto está predestinado... Y ya me puse manos a la obra. La receta suya la podéis ver AQUI.


INGREDIENTES

Para la base:
190 gr. de harina (+ extra para amasar)
50 gr. de azúcar
1/4 de cucharadita de sal
115 gr. de mantequilla fría
60 ml. de agua muy fría
Un poco de nata líquida para pincelar

Para el relleno:
2 manzanas grandes
50 gr. de azúcar moreno
1,5 cucharadas de harina
3 cucharaditas de zumo de limón
1 cucharadita de canela
Dulce de leche "La Lechera"
Un puñado de nueces pecanas


ELABORACION

Para la base:

 Mezclamos la harina, el azúcar y la sal en un bol. Después, añadimos la mantequilla (fría de la nevera) cortada en cubitos. Para integrarla, podemos ayudarnos con dos tenedores o bien incorporarla con las manos, "frotando" la mantequilla con los ingredientes secos. Al final, tenemos que conseguir una textura como de migas de pan o arena y sin que se aprecien apenas grumos de mantequilla.

 A continuación, añadimos el agua fría y mezclamos bien. Volcamos la masa sobre la encimera enharinada y amasamos para que se teminen de integrar bien todos los ingredientes. Formamos un disco con la masa, la envolvemos en papel film y la llevamos durante una hora a la nevera.

Para el relleno:

Pelamos las manzanas y las cortamos en rodajas finitas.

Ponemos las manzanas en un bowl con el azúcar moreno, la canela, la harina y el zumo de limón. Mezclamos todo bien con las manos para que las manzanas se impregnen por igual.

Tapamos el bol con un papel film y lo dejamos reposar en la nevera.

Partimos nuestras nueces pecanas en trozos pequeños y reservamos.



Cuando ya haya pasado el tiempo de reposo de la masa, precalentamos el horno a 180º.

Sacamos la masa de la nevera y la estiramos sobre la encimera enharinada con un rodillo hasta formar un círculo de 25/27 cm. Pasamos la masa a una bandeja de horno con papel vegetal (para mí lo más fácil es enrollar la masa en el rodillo y desenrollarla sobre la bandeja de horno).

Echamos un buen chorretón de dulce de leche en el centro de la masa, como dos cucharadas soperas, y las extendemos dejando un borde de unos dos o tres centímetros libre.

Colocamos las manzanas que teníamos en la nevera en el centro de la galette, respetando el borde que hemos dejado libre con el dulce de leche. A mi en el fondo del bowl se me quedaron unos pocos ingredientes secos que los eché por encima una vez colocada toda la manzana.

Echamos las nueces troceadas por encima.

Vamos plegando hacia dentro los bordes de la galette, sobre las manzanas, haciendo una ligera presión para que se sellen. Pincelamos los bordes de la galette con un poco de nata líquida y le echamos una pizca de azúcar moreno.

Con ayuda de nuestro bote anti goteo, echamos unos buenos chorretones de dulce de leche a nuestra galett por encima.

Horneamos durante 35/40 minutos, hasta que esté doradita. Podemos añadir un poco más de dulce de leche en el momento de servir.


El resultado es tremendo, en serio, es que no se me ocurre nada mas otoñal, y aunque es algo mas potente que una galette de frutas solas, tampoco es que sea algo demasiado prohibitivo.

Y, bueno, aquí llegan un montón de noticias... Mañana es mi cumple!!!!!!!! si!!!!!!! Por desgracia no me ha dado tiempo a preparar nada especial, pero bueno, el año que viene me resarciré, prometido.

Y que significa que sea mi cumple... Que ya vamos a dar por inaugurada la época navideña!!!!!!!! Ante el afán de adelantar cada vez mas las navidades, yo me sigo manteniendo fuerte y no doy por iniciada la temporada hasta que no pasa mi cumple, así que... Una vez hecho... Vamos allá con todo porque me encanta!!!!!!!!!!!

Pero antes... Os vuelvo a abandonar unos días!!!!!!!!!!!! Gracias a Dios tengo un regalo de cumple brutal, un sueño de cuando era pequeñita que se convierte en realidad... me voy a Laponia a conocer a Papa Noel!!!!!!!!!! Así que me marcho unos días, que luego engancho con el puente de Diciembre y volveré en unos 10 días con las pilas cargadas a tope y rebosando Navidad por los 4 costados!!!!!!!!! 

Eso si, ya sabéis que por las redes sociales seguiré on fire vale? Así que no olvidéis seguirme por allí.

Un besazo gigante

P.D. Esta tarta fue para llevar a un sarao familiar, así que por eso no la pude cortar en la sesión, pero luego me acordé de sacar una foto mientras repartía... no es tan bonita peeeeeeero.... Por lo menos se ve como es por dentro...





martes, 21 de noviembre de 2017

Smoothie de karkade, kiwi y frambuesa

De todos los sitios a los que viajo intento traerme algo


Y esta vez el último destino ha sido Egipto. He de decir que lo que me hubiera encantado traerme son los dátiles frescos que he probado allí, que maravilla, jamás había probado los dátiles de esa manera y me han enamorado, me he hecho adicta, pero lo peor de todo es que sabía que su compra y su traslado era totalmente imposible porque me lo retirarían en el aeropuerto, así que los disfruté allí como si no hubiera un mañana... Porque realmente, para mi, no lo había


Otra cosa que me sorprendió es la gran cultura reposteril que tienen, y no centrada en los baklava, como yo me imaginaba, o en los pistachos... Que va!!!!!!!! yo, sobre todo en el barco, he dado con un chef pastelero que me ha hecho salivar día a tras día y me ha dejado impresionada con cada una de sus presentaciones. Los que me seguís por las redes sociales Facebook e Instagram ya sabréis de lo que estoy hablando.


Como la primera noche ya flipé en colores, y a desparpajo no me gana nadie, pregunté que quien había hecho esa mesa dulce, y me salió el mismo chef... tuvimos una charla la mar de agradable y, desde ese momento, el hombre me esperaba cada comida a pié de barra para contarme con que nos sorprendía hoy y si tenía alguna duda sobre su elaboración o los ingredientes utilizados... Un amor de persona como podéis ver. 


Lo único que me faltó es meterme en la cocina a ponerme mano a mano con él, y creo que puedo asegurar sin temor a equivocarme, que si no fuera por la ingente cantidad de excursiones que tenía, que no me dejaban ni un minuto libre, esto hubiera pasado. Pero, de nuevo esta vez, no me pude traer conmigo ningún ingrediente de estos maravillosos


Lo que si que me pude traer sin problemas es otra de las cosas que me enamoró, y de verdad que esto es rarísimo en mi, porque, los que lleváis conmigo ya unos años, sabéis que no me gustan nada los tés ni las infusiones. Sin embargo, allí me enamoré de una... Se llama Karkade y es el resultado de infusionar las flores de hibisco. Para esto no había problema, así que me vine cargada con un bolsón de los grandes.


La receta viene de allí directamente y es la siguiente:

1 taza de flores de hibisco secas
1 litro de agua
Edulcorante al gusto

Lavamos las flores de hibisco con ayuda de un colador para quitarles cualquier residuo de polvo que pudieran tener.

Calentamos el litro de agua hasta punto de ebullición y echamos sobre las flores.

Dejamos infusionar hasta que alcancen la temperatura ambiente.

Endulzamos con lo que prefiramos (azúcar, sacarina, sirope de agave...) y llevamos al frigo.

Tomamos al día siguiente servido con hielo picado y unas hojas de hierbabuena.


Por supuesto que esto también se puede tomar caliente, y hacerlo de la manera tradicional, pero allí lo típico es tomarlo frío, por las altas temperaturas que se alcanzan, para refrescarse.

También me dieron el modo para hacerlo en frío, y así no tener que hervir el agua (en algunos sitios no es tarea fácil) y es dejar macerando el agua con las flores a temperatura ambiente dos días... Una vez pasado ese tiempo se sobreentiende que el agua ya tendrá todo el sabor de las flores.


Como digo, el bolsón que me he traído es considerable, así que he buscado alguna otra manera de sacarle partido, y me topé por la red con ESTA receta para hacer un Smoothie, que ahora están muy de moda, y así darle un añadido extra a esta infusión. Yo la he adaptado a mi gusto y la he dejado mas espesa, que me gusta mas.

El sabor, la textura y el color son sencillamente increíbles. Además vas a regalarle a tu cuerpo todas las propiedades antioxidantes de los frutos rojos, aunque el kiwi tampoco se queda corto en este aspecto, además de que es una de las frutas que más vitamina C contienen (genial para las alergias y para la hipertensión) siendo también una magnífica fuente de fibra (entre otras muchas cosas).


Si los combinamos con una deliciosa infusión de hibisco, cuyas propiedades medicinales son también enormes (muy buenas para la piel, la hipertensión y para el cabello) vamos a obtener una bebida tremendamente saludable y depurativa.

Es importante que las frambuesas estén maduras y dulces para que no aporten demasiada acidez al sabor final del zumo, lo mismo para los kiwis, cuanto más maduros y dulces mejor.



INGREDIENTES:

250 gr de frambuesas maduras frias
3 kiwis maduros frios Zespri
1/2 litro de karkade
Sirope de agave si necesitas un extra de dulzor (o el edulcorante que queramos)
Semillas de chia para decorar

PREPARACIÓN:

Pelamos y troceamos los kiwis.

Echamos la fruta en la Thermomix.

Añadimos el karkade que ya tendremos preparado previamente y frío de la nevera.

Trituramos todo junto a velocidad 8 durante 1 minuto o un minuto y medio.

Aunque el karkade lo teníamos dulce, comprobamos la nueva mezcla, porque si la fruta no lo estaba, quizá haya que añadir algo mas para endulzarlo. Hacerlo al gusto.

Y si por temperatura preferimos que esté mas frío, llevamos esta mezcla a la nevera por una hora.



Esto ya es rizar el rizo y ahora no se me ocurre planazo mejor que cuando llego a casa de hacer algo de ejercicio, reponer los líquidos perdidos con una buena jarra fresca de esta maravilla... Que se quite el aquarius y cualquier sucedáneo similar!!!!!!!!!

Un besote gigante.