"Pero bueno!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! y esta tía??? porque nos pone la mitad de la tarta? donde esta la foto de la tarta entera?". Pues veréis, todo tiene una explicación... Es lo que tiene ir tan justa de tiempo siempre... Esta tarta la hice para unas compis, que cumplían años una tras otra, una era en domingo y la otra en lunes, pero la del lunes se pilló el día libre para disfrutar totalmente de su cumpleaños, como Dios manda, una idea que yo apoyo fervientemente.
Total, que yo me iba a llevar la tarta el martes a la ofi, y para que estuviera bien recentita, la hice el lunes por la noche cuando salí de trabajar... El problema de eso? que al acabar, ya no había luz para las fotos, y, claro, no quería trasladar la sorpresa al miércoles porque ya no sería lo mismo.
Así que arramplé con la mitad de la tarta para el trabajo, y este fué el trozo que quedó disponible para la sesión de fotos, lo siento en el alma.
Estaba yo buscando una tarta que no fuera muy complicada de hacer ni de transportar para este evento que os comento, y me topé con ESTA receta del blog que adoro "dulces bocados". De verdad que fué el destino, ya que una de las cumpleañeras es una apasionada del queso, y la otra de las cumpleañeras una apasionada del chocolate, y como la tarta era para el cumpleaños de las dos... Que mejor manera de integrar estos dos ingredientes?
También tuvo historia la cosa. Es una tarta muy fácil de hacer y que no lleva mucho tiempo el proceso de elaboración. Mi complicación vino en el horneado. Ya sabéis que las fotos muchas veces engañan con los tamaños, y yo veía que era un molde rectangular. Allá que me fuí yo con uno que tenía rodando por casa y... Como no venía tamaño en la receta... Pensé que sería adecuado... Jolines, debía ser mas pequeño, con lo que había mas masa a cuajar, así que se tiró en el horno como hora y media!!!!!!!!!!!!
Y como era mi prioridad, cuando lo metí en el horno me puse a hacer la cena... Empanadillas, y a mi me gusta hacerlas en el horno, porque quedan igual de crujientes y doradas, pero no tan aceitosas y pesadas que si las fríes... Así que ahí me tienes con mi bandeja de empanadillas preparadas y que la tarta no cuajaba... 30 minutos... Otros 30 minutos... Mi chico ya muerto del hambre... Al final, cena a base de fiambre, a hacer las empanadillas una vez que la tarta terminó de hacerse y directas a un tupper para el día siguiente... De verdad, que desastre soy y que bendita paciencia tiene mi pareja.
El resultado es una tarta espectacular, ojo, es consistente, así que las raciones pequeñitas, pero es super jugosa y con un conjunto de sabores espléndidos que se distinguen perfectamente sin que ninguno tape al otro. De verdad, la recomiendo fervientemente. Las motitas blancas que se ven, creo, que es porque yo utilicé parte de una tarrina de queso ya empezada, y ya sabéis que pasado un tiempo se empieza a resecar un poco, esas partes creo que son las que no se integraron del todo.
El mantelito y el plato curvo es de IKEA, la sevilleta es de Maisons du Monde y el plato y el tenedor de la tienda Casa.
Besotes relamidos


























